México es la cuna de la telenovela y en el país azteca están celebrando los cincuenta años de este género de la televisión, el más famoso de Latinoamérica. En tanto, en nuestro país, recientemente, medio Chile se emocionó hasta las lágrimas con el fin de la teleserie “Papi Ricky”.
La empresa Televisa para conmemorar este aniversario lanzó al mercado “Amor sin maquillaje”, una teleserie dentro de otra teleserie. Su protagonista, la actriz mexicana Lucía Méndez, destaca la importancia del género. Para ella, “la gente no se siente sola con la teleserie, por eso son fenómenos sociales en el mundo entero. Es una hora diaria en que estás entretenida mirando otros problemas y otras emociones, que también te llevan a estados de ánimo positivos: las telenovelas son como doctores del alma”.
El periodista y guionista Claudio Garvizo reconoce que reviste cierta complejidad escribir una buena escena romántica. “Para mí es aquella que se aleja de los lugares comunes tradicionales tanto visual como oralmente. En ese sentido, creo que es posible una buena escena romántica en una ciudad agitada, por ejemplo en pleno andén del Metro, repleto de personas”.
Añade que la simpleza de la situación y la sustentación de los personajes, en cuanto a necesidad dramática, motivaciones y emoción son elementos claves para que una escena romántica funcione bien y cumpla con lo que todo guionista espera: que remueva las fibras más profundas del espectador.
Reconoce que las escenas de amor, en cierta medida, y dependiendo del contexto en que se den, ayudan a subir el rating de la teleserie. “Si al romanticismo se le agrega pasión desenfrenada y erotismo, por cierto que ayuda, sobre todo en el época actual, en que el cuerpo es un objeto de admiración y deseo en la televisión”, expresa Garvizo.